Hidratación en la piel y el cabello de niños: más importante de lo que crees

Hidratación en la piel y el cabello de niños: más importante de lo que crees

Felipe Valdés Sepúlveda

Hay cosas que uno no piensa hasta que pasan. Por ejemplo: la primera vez que tu hijo o hija se queja porque le pica la piel, o cuando le notas el pelo más seco que el clima de agosto. Y ahí te preguntas: “¿Será que le falta agua?”


Spoiler: sí, puede ser.

 

La piel y el cabello de los niños son un mundo aparte

A diferencia de nosotros, que ya tenemos la piel curtida de la vida y el pelo que ha visto de todo, los niños tienen una piel más delgada y un cuero cabelludo más sensible. Esto significa que pierden humedad más rápido, se resecan con facilidad y pueden irritarse por cosas que a nosotros nos resbalan (como un poco de viento o agua con jabón fuerte).

Y aunque creas que “como se ven bien, están bien”, la verdad es que muchas veces la piel y el pelo nos dan señales antes de que ellos puedan decir “me molesta”.
Yo también pensaba que era cuestión de ponerles crema de vez en cuando. Pero un día, después de ver a mi peque con la cabeza toda reseca y el pelo como estropajo, me di cuenta de que lo que faltaba era agua… por dentro y por fuera.

 

Agua, no solo por fuera

Cuando hablamos de hidratación, solemos pensar en cremas y aceites, pero la hidratación verdadera empieza desde adentro. Si tu hijo o hija no toma suficiente agua, la piel se reseca, pierde elasticidad y hasta puede irritarse. Y el pelo... bueno, lo notas cuando lo intentas peinar y parece que estás desarmando un nido.

El agua es esencial para transportar nutrientes, mantener la barrera cutánea y darle vida al cabello. Y no, el juguito no cuenta (te lo dice alguien que también cayó en esa trampa).

 

Hidratación práctica y con sentido común

  1. Pon el agua al alcance: que siempre tengan su Awita cerca, en la mesa, en su espacio de juegos. Si es su vaso especial, ¡mejor!

  2. Usa cremas suaves: las cremas hidratantes infantiles no son un lujo, son un salvavidas para la piel seca. Busca opciones con ingredientes naturales y sin perfumes fuertes.

  3. Baños cortos y con agua tibia: nada de baños largos y calientes, que solo resecan más. Agua tibia, jabón suave y listo.

  4. Cepilla con cariño: usa peines de cerdas suaves, especialmente si notas el cabello más seco. Y olvídate de los productos agresivos.

Pequeños cambios, grandes diferencias

Desde que entendí que la piel y el pelo de mis hijos también reflejan su hidratación, he cambiado algunas cosas en casa. Ahora, agua a la vista y disponible, menos jugos, más frutas ricas en agua, cremas después del baño y paciencia con el pelo. Y sí, un vasito lindo y resistente (hola, Awita) hace que el agua sea un hábito, no un castigo.

 

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