“BPA, microplásticos y padres informados: Separando mitos de hechos”

“BPA, microplásticos y padres informados: Separando mitos de hechos”

Felipe Valdés Sepúlveda

Me he acostumbrado a analizar los compuestos, evaluar riesgos y buscar siempre la evidencia detrás de cada afirmación. Por eso, cada vez que leo o escucho en medios frases como “producto tóxico” o que “X cosa produce cáncer”, mi reacción automática no es el miedo, sino la curiosidad crítica: ¿qué dice realmente la ciencia detrás de ese titular?

Uno de los ejemplos más comunes —y que entiendo que esto preocupe especialmente a los padres— es el BPA y, más recientemente, los microplásticos. Ambos temas han generado titulares alarmantes, pero también bastante confusión. Mi objetivo con este artículo no es asustarte, sino explicarte de forma clara, honesta y sin exageraciones lo que se sabe, lo que no, y qué decisiones razonables podemos tomar como padres.

¿Qué es el BPA?

El bisfenol A, más conocido como BPA, es un compuesto químico que se utiliza desde hace décadas para fabricar ciertos plásticos. Era común encontrarlos en envases de alimentos, botellas reutilizables y en revestimientos internos de latas de conserva. Su función es técnica: proporciona resistencia, durabilidad y claridad al plástico.

Sin embargo, el BPA tiene una particularidad que ha motivado múltiples estudios: es un disruptor endocrino, es decir, puede interferir con el sistema hormonal, al menos en modelos animales. En estudios en roedores, exposiciones altas a BPA han mostrado efectos en el desarrollo cerebral, la próstata y el comportamiento.

Pero —y esto es importante— los niveles de exposición humana al BPA, a través de los productos regulados, suelen estar muy por debajo de los umbrales considerados peligrosos por las principales agencias de salud. Por ejemplo, tanto la FDA (Estados Unidos) como la EFSA (Europa) han revisado la evidencia y han establecido límites seguros para su uso.

Aun así, debido a la posibilidad de efectos acumulativos y al principio de precaución, muchos fabricantes han optado voluntariamente por eliminar el BPA de productos dirigidos a bebés y niños pequeños, como mamaderas y vasos antiderrame.

¿Y los microplásticos?

Los microplásticos son pequeñas partículas (menores a 5 mm) que provienen de la degradación de plásticos más grandes o que se producen directamente en ese tamaño. Estas partículas están en el aire, en el agua, en los alimentos… y sí, también en utensilios plásticos desgastados.

Aunque todavía no hay consenso científico sobre los efectos exactos de los microplásticos en la salud humana, pero sabemos que pueden actuar como vectores de contaminantes y que el cuerpo humano no tiene una forma clara de procesarlos  se ha encontrado presencia de MPs en diversos tejidos y fluidos humanos, incluyendo sangre, placenta, pulmones, hígado, riñones y fluidos foliculares ovárico. Por ahora, los estudios se concentran en entender cuánto absorbemos y acumulamos realmente y qué impacto puede tener eso en el largo plazo.

Entonces, ¿Qué podemos hacer?

No se trata de eliminar todo lo que sea plástico —eso sería poco práctico e innecesario—, pero sí podemos hacer elecciones más seguras e informadas:

  • Evita calentar alimentos o líquidos en plásticos que no estén diseñados para ello.

  • Revisa etiquetas: muchos productos ya indican si están libres de BPA.

  • Sustituye productos desgastados, rayados o con apariencia blanquecina, especialmente si se usan para alimentación infantil.

  • Prioriza materiales como el vidrio y acero inoxidable para uso alimentario.

Una opción segura y práctica para niños

En esa línea, los vasos antiderrame Awita, al ser de acero inoxidable, son fabricados sin BPA ni ftalatos y son ideales para acompañar la transición de la mamadera al vaso. Están diseñados con materiales seguros, duraderos y fáciles de limpiar. No solo priorizan la salud, también la comodidad y la tranquilidad de los padres.

Siempre recuerda, la buena ciencia no vive del miedo. Vive del conocimiento. Y podemos proteger a nuestros niños no desde el pánico, sino desde la información respaldada por evidencia.

 

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